¿Qué son las Industrias Culturales y Creativas (ICC)?

Un mapa para entender el ecosistema cultural y creativo

Cuando hablamos de Industrias Culturales y Creativas (ICC) o Sectores Culturales y Creativos (SCC), a menudo utilizamos una etiqueta “paraguas” que resulta útil… pero que puede ocultar una realidad clave: no estamos hablando de un único sector, sino de un conjunto muy diverso de ámbitos, agentes y formas de funcionamiento.

De hecho, aunque la etiqueta “industria” está muy extendida, no siempre se ajusta a la realidad que se quiere definir. Además, la noción de “cultural y creativo” puede englobar realidades muy distintas.

El propio marco europeo de referencia en estadística cultural (el trabajo de la European Statistical System Network on Culture – ESSnet-Culture) advierte sobre todas estas cuestiones, vitales para poder comparar y comprender bien el sector.

Descripción de los sectores culturales y creativos y de las funciones culturales

Según el ESSnet-Culture (la referencia principal que ICC Consultors utilizamos y adaptamos con rigor y flexibilidad en nuestros proyectos), las actividades culturales y creativas se entienden como todas aquellas actividades basadas en la expresión de valor cultural o artístico. Y, sobre todo, destaca tres ideas muy importantes:

  • pueden ser de mercado o no de mercado (con venta o sin venta),
  • pueden tener o no tener finalidad comercial,poden tenir o no tenir finalitat comercial,
  • y pueden llevarlas a cabo todo tipo de productores y estructuras (personas, entidades, empresas, colectivos; amateurs o profesionales).

Esta definición es potente porque pone el foco en lo que comparten todas estas realidades: la producción/activación de valor cultural a través de la expresión artística y cultural.

El ESSnet-Culture propone un marco muy claro: entender el campo cultural como una matriz formada por:

  • 10 dominios o sectores culturales (los “ámbitos” o sectores),
  • cruzados con 6 funciones culturales (las etapas o roles dentro de la cadena de valor)

Esto es especialmente útil porque, más allá del “sector”, nos permite ver qué se hace (crear, producir, difundir, conservar, educar, gestionar) y con qué lógica.

El “mapa” de sectores que propone el ESSnet-Culture, con ejemplos orientativos, es el siguiente:

  1. Patrimonio: museos, yacimientos, monumentos, patrimonio inmaterial…
  2. Archivos: conservación y acceso a fondos documentales.
  3. Bibliotecas: acceso, mediación, lectura pública y servicios asociados.
  4. Libro y prensa: edición, publicaciones, prensa y ecosistemas de lectura.
  5. Artes visuales: artes plásticas, fotografía, diseño (en su vertiente cultural).
  6. Artes en vivo: teatro, danza, circo, música en vivo o grabada…
  7. Audiovisual y multimedia: cine, radio, televisión, producción y contenidos audiovisuales.
  8. Arquitectura: dimensión cultural/creativa del proyecto y el diseño arquitectónico.
  9. Publicidad: especialmente cuando hay creación y diseño publicitario como expresión creativa.
  10. Artesanía artística: oficios y creación artesanal con reconocimiento artístico.

Este perímetro excluye explícitamente algunos campos que a menudo se mezclan, como las telecomunicaciones y el software general, el turismo y el “ocio” (por ejemplo, juegos o entretenimiento). En algunos casos pueden considerarse actividades auxiliares, pero incorporan demasiado “ruido” y desvirtúan la idea de la expresión de valor artístico o cultural por sí mismas.

Todo ello conecta con la importancia de considerar también las funciones culturales, y no solo los dominios o sectores. Hay que tener en cuenta que, en algunos sectores, solo se incluye la función creativa. Esto ocurre con sectores que entran bajo el paraguas de “creativos”, pero no “culturales” desde una concepción tradicional: hablamos, sobre todo, de la arquitectura y la publicidad, o del diseño.

Las funciones describen cómo circula el valor cultural dentro de cada dominio:Les funcions descriuen com circula el valor cultural dins cada domini:

  1. Creación
  2. Producción / Edición
  3. Difusión / Comercio
  4. Preservación
  5. Educación
  6. Gestión / Regulación

Esta mirada es especialmente práctica porque permite entender que, por ejemplo, dentro de la “música” (artes escénicas) conviven realidades muy distintas: composición y creación, producción técnica, programación, exhibición, distribución, educación musical, gestión de equipamientos, regulación, etc.Aquesta mirada és especialment pràctica perquè et permet entendre que, per exemple, dins “música” (arts escèniques) hi conviuen realitats molt diferents: composició i creació, producció tècnica, programació, exhibició, distribució, educació musical, gestió d’equipaments, regulació, etc.

Porque, aunque comparten la base de la expresión y el valor cultural, los dominios y funciones se despliegan con lógicas muy diversas:

  • Modelo económico: hay actividades fuertemente dependientes de taquilla/mercado y otras sostenidas por servicio público, subvenciones o mecenazgo.
  • Formatos y cadenas de valor: no es lo mismo un producto “fijo” (libro, pieza audiovisual) que una experiencia “en vivo” (escena), o un bien patrimonial (preservación y mediación sostenidas).
  • Agentes y estructuras: microproyectos y autónomos, empresas, equipamientos municipales, grandes instituciones, redes comunitarias, asociacionismo…
  • Temporalidad: proyectos por producción (audiovisual), programaciones regulares (equipamientos), procesos largos (patrimonio, archivos), ciclos educativos (formación).
  • Territorio y escala: prácticas muy arraigadas a lo local conviven con circuitos globales y plataformas digitales.

Precisamente por eso, hablar de las ICC con rigor implica dar el paso que recomienda el ESSnet: explicar qué perímetro estás utilizando y con qué finalidad (diagnóstico, política pública, mercado, empleo, etc.).

Es la base conceptual desde la que elaboramos mapas de las ICC para distintos territorios. Destacan, por ejemplo, los mapas desarrollados en el área metropolitana de Barcelona, en el País Vasco, en Canarias o en varias ciudades medianas de Cataluña como Girona, Reus, Granollers, Mataró o Manresa.

Pero este esquema (10 sectores × 6 funciones) no es solo una clasificación: es una herramienta para…

  • detectar vacíos y desequilibrios (p. ej., mucha producción pero poca difusión),
  • entender necesidades específicas de cada ámbito (p. ej., preservación y mediación en patrimonio),
  • planificar estrategias ajustadas a la realidad del proyecto (financiación, públicos, profesionalización, redes, sostenibilidad).

En ICC Consultors trabajamos siempre con todo este conocimiento en perspectiva, evitando simplificar en exceso sin perdernos en la teoría.

Entender las ICC como un ecosistema heterogéneo es clave para abordar cada proyecto de forma rigurosa y útil: elaborar diagnósticos más finos, priorizar mejor y construir estrategias realistas (basadas en datos, pero también en el conocimiento del sector y del territorio).

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